Versos repetidos

blog_blanco

Soy un infeliz fantasma
que vive de recuerdos y realidades no pasadas,
y aunque yo quiera evitarlo
esos sentires me atacan y me dejan en la nada.

Sabiendo que casi siempre
los errores son de uno y que no existe la suerte,
la idea fija la tengo
no tenerla aquí a mi lado casi me lleva a la muerte.

Y es que la amo con locura
la siento aquí cada instante y deseando su pasión,

Y pensar en ella me hace
escribir estos versos repetidos
que afloran de adentro mío, de una perdida ilusión…

Forma parte de "Poesía Adolescente": https://leanpub.com/poesia-adolescente

Un café y una sonrisa

soder-morning-coffee-window2

Un café y una sonrisa me devuelven
a este mundo cuando me siento extraviado.
Con sus dotes embriagantes y perennes
el espíritu se amansa, agasajado.

El café, la bebida de este tándem,
con su aroma conocido y exquisito
confortando al alma, dócil, me distrae…
Me sumerge en su ánimo infinito.

Pero fue la sonrisa, desde siempre,
lo que ciertamente más amo y me atrae.
Blancas piezas de alegría permanente.

Sufro mucho si esa curva se contrae.
El café que es excusa, que es un puente,
por besar tu sonrisa que me abstrae.


Imagen tomada de: http://belovelive.com/

No sé

 

clouds-grayscale-2970296-1920x1200

No sé qué decir,
y es que tengo tanto…

Las palabras que preparo no me alcanzan
son sólo sonidos, efímeras
frente a la eternidad
del tiempo inmerso en nuestra alma.

No sé qué decir,
y es que tengo tanto…

Busco la forma correcta de expresarlo
y simplemente el pensar
me reprime
me contrae
me vuelvo intrascendente ante tu ser.

No sé qué decir,
y es que tengo tanto…

Pero no soy capaz,
tu reacción, que intuyo
me horroriza
me congela
y ya solo divago,
absorto,
anonadado,
entregado a mis pesares.

No sé,
y es que tengo tanto por decir
que jamás empiezo…


Publicado en “Poesía Adolescente”

Si tuvieras que partir

pioggia_1

Si tuvieras que partir, mínimamente,
las ideas se me volverían turbias.
En un cielo solo cargado de lluvias
gotas frías caerían mansamente.

Si tuvieras que partir, ya te lo digo,
cada instante que embriagara tu partida
de la angustia más amarga de mi vida
evitaría que te hundas en olvido.

Si tuvieras que partir, Dios no lo quiera
¿Qué sería de lo que me envuelve a diario?
Me daría sin pensarlo, en esa espera

de volver a verte en el imaginario,
las palabras que nunca jamás pudiera
pronunciarlas, ya fuera del calendario.