Acerca de El Universo de la Jeringa

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El porqué del título del sitio data de una anécdota de cuatro lustros atrás, promediando la década del noventa del siglo pasado.

Tenía yo por entonces siete, máximo ocho años. Vi llegar a la habitación que mi hermano (de cinco o seis años por entonces) y yo compartíamos a éste. Venía del hospital, de darse la temida “vacuna de los seis para ir a la escuela”. Traía entre sus manos un objeto que me sonaba familiar pero no recordaba si había visto antes: una jeringa de plástico, sin la aguja, que le habían dado al pequeño luego de recibir la vacuna a modo de improvisado juguete. Vaya uno a saber por qué a una enfermera se le ocurriera semejante idea, o si era una práctica común entonces.

Para mí era algo extraño porque, según recordaba, la vacuna te la aplicaban con un tubito pero de vidrio que hervían en agua para esterilizarlo entre aplicación y aplicación (a diferentes niños, por supuesto).

Alargué la mano y mi hermanito me pasó su nuevo juguetito. Tras algunos segundos de examinarlo, llevando la cola de la misma hacia atrás y adelante repetidas veces y viendo el aire entraba y salía del receptáculo de la herramientita al compás de mis dedos, lo hice. Tapé el conducto donde alguna vez hubo una aguja y estiré con fuerza para atrás la cola de la jeringa.

Sentí cómo la yema de mi dedo índice intentaba, sin lograrlo, ocupar el espacio que había dejado vacío la cola de la jeringa. Sentí como pequeñas gotitas de sudor, agua, grasa, mugre, o lo que fuera, se desprendían de mi dedo para intentar ocupar el ya mencionado vacío.

Sin soltar la cola de la jeringa, estuve listo para aventurar una hipótesis. No de cualquier tipo, sino una sobre la creación del Universo.

Los datos que utilicé fueron los siguientes:

  • Se había creado un vacío dentro de la jeringa.
  • La materia que había quedado adentro de la jeringa como residuo más la materia que se habría desprendido de mi dedo por no estar fuertemente sujeta a él, se hallaba ahora en suspensión dentro del vacío mencionado.
  • El vacío se expandió desde un punto determinado hacia otro, al crearse, dejando cada vez más espacio entre las partículas de la materia.

Hipótesis

  • Así pudo crearse nuestro Universo, ya que las escalas en dimensión y tiempo de la materia que se hallaba dentro de mi vacío era solo comparable, dentro del mismo sistema, con la de la dimensión y tiempo en que sostuve la jeringa en tal posición entre mis dedos. Además, toda esa materia, en propia escala, contenía los componentes más comunes nuestro Universo, por lo que perfectamente podemos ser residuos de otro.

El corazón me latía fuerte en ese momento, siguiendo el patrón de mis razonamientos. Siendo como era un creyente ferviente en Dios en ese entonces, todo podía tener sentido. Bajo esta hipótesis (que erradamente llamaba “teoría”) podríamos literalmente haber sido creados por el dedo de Dios…

Hoy, el recuerdo de esa misma jeringa me ayuda a nombrar el compilado de textos que contiene este sitio web. El Universo de la Jeringa vuelve a ser, como entonces, la portadora de pequeñas inyecciones de ficción.

 

 

Un comentario en “Acerca de El Universo de la Jeringa

  1. Pingback: Cambios, pero de apariencia y título | El Universo de la Jeringa

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