Como patada de chancho II

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Segunda entrega de una serie indeterminada de capítulos de Microcuentos.

Como dije en otra ocasión —¿o nunca lo dije?—, que lo disfruten.

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Resurrección

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La resurrección es químicamente imposible. Considerando que la muerte es el punto de quiebre de la entropía de un ser vivo en cuanto a sus sistemas de supervivencia. Algo que “resucita” es algo que en realidad nunca estuvo muerto. Él pensaba en eso mientras se aclaraba la mente y se ponía de pie. El agradable aroma que desprendía no se debía solamente a las flores que cubrían parte de su cuerpo cuando despertó, sino de su propia carne incorrupta. Incorrupta tras tres días. No pudo evitar asociar todo aquello con el célebre episodio de Lázaro. A pesar de las heridas, no hubo infección gracias a la dedicación con la que fue preparado para el sepelio, con una higiene casi exagerada.

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Susto a tiempo

SUSTOATIEMPO

Sé que cuando me pongo a explicar algo me torno insoportable, así que voy a tratar de contarlo de la manera más sencilla que me sea posible.

Yo salía de la cancha, había ido a ver al Rojo después de un par de años. Una semifinal de Sudamericana en 2010 había sido la última vez, con el turco Mohamed, le ganamos a los negros de la Liga de Ecuador 2 a 1. Y mirá que esa vez ya pensaba “puta madre, siete Libertadores y ahora andamos festejando llegar a una final de Sudamerigarcha”. No, pará, ¡no es que sea amargo! Pero ponete en mi lugar viejo, yo que llegué a ir a la cancha en los ochenta no me iba a imaginar jamás que podríamos estar festejando llegar a una final de copa de estas. Nosotros no somos como los bosteros que festejan cualquier cosa. Tampoco somos cagones como las gallinas que tienen que agradecer a Dios y a la Virgen llegar a una puta final, somos el Rojo, el Rey de Copas.

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Idea

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La brillante idea se le apareció en el nebuloso momento en el que el sueño da paso a la vigilia, una caliente mañana de agosto con el sol bastante arriba ya en el cielo.

Se dijo que la idea era lo bastante impresionante como para que no se le borrara de la cabeza mientras se levantaba a darse la ducha matinal, fría, para aclarar ideas y conceptos. Y así fue, en efecto, siguió desarrollando la posibilidad en su mente, tratando de ver implicancias paralelas y escollos que fuesen difíciles de salvar.

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