Querido Eulalio

escrituraamano1

bordehoja

Lambaré, 18 de septiembre de 1979

Querido Eulalio:

          Con ésta ya son cuatro cartas que te escribo sin recibir en lo absoluto respuesta de tu parte.

          Supongo que te encontrarás bien, allá en Buenos Aires, trabajando día a día por nosotros. Espero de todo corazón que no te esté afectando que no hayas podido terminar la facultad. Por acá el General sigue firme pero el miedo que se siente por las calles, o yo al menos al ir al mercado, ha bajado mucho y una entiende en los adentros que el porvenir sonríe. Por eso es que me gustaría tanto que estuvieras por aquí.

          El dinero que nos envías, aunque mucho menos de lo que nos mandabas al comienzo, nos resulta más que suficiente a tu papá y a mí, pero lo que estamos necesitando, hijo, hijito, es recibir palabras tuyas, saber cómo estas realmente, porque tu tía Juana (a quien agradezco que te haga llegar siempre las líneas que te escribo y nos alcanza gentilmente tus envíos) no nos da mayores detalles que “está bien” ó “casi siempre duerme en la obra”.

          No quiero extenderme mucho pero no puedo dejar de contarte que la semana pasada estuvimos por el hospital de Clínicas. A papá le empezó a doler tremendamente el pecho durante la noche y yo le pedí ayuda a don Jiménez, el vecino de enfrente, para que nos lleve en su vehículo al hospital. Tuve que pagarle la nafta para poder ir porque no tenía pero llegamos bien, aunque no pude cambiar todavía la garrafa por eso. Lo voy a hacer ahora con los pesitos que me mandaste. Lo que sí, a tu papa lo vio el médico de turno y una enfermera estuvo con nosotros casi toda la noche mientras atendían también a los otros pacientes de urgencias. Hicieron algunos estudios pero papá no tiene nada, o al menos eso nos dijeron. No me dieron los estudios pero al otro día ya pudimos volver a casa.

          Otra cosa que quería decirte, que no te dije en las anteriores cartas, es que Beba te está extrañando mucho. A veces ni toca su comida y no anda para nada alegre como solía estar cada vez que vos volvías del colegio o de la facultad. Por eso te digo que se nota que te extraña.

          ¡Hijo mío! Acaban de decir por la radio que están investigando en la Argentina más de 30.000 asesinatos y desapariciones desde el ’76, ¡desde el año que estás allí! Hijito, ¿no querés volver? Si te falta plata avisáme nomás mi amor y vemos cómo hacemos. Por favor avísame o al menos contéstame esta nota si te sentís seguro y estás bien.

          En serio, hijo, por favor.

 Te amo
Mamá

bordehoja2

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3 comentarios en “Querido Eulalio

  1. Para quienes fuimos testigos in situ de esa época nefasta de la Argentina, cuesta mucho leer esto sin que nos corra un frio por la espalda. Por las cosas que pasaron y por las que nos enteramos después que pasaron. De todas maneras, lo que no imagine leer, fue el otro lado de la historia…aquéllos que en Paraguay esperaban ansiosos noticias de sus seres queridos.

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    • ¿Cuanta gente habrá dejado de recibir por completo información de sus parientes? Pensar en que sólo en los 3 primeros años se asesinó a tanta gente da escalofríos. Pero lo peor es imaginar que la Libertad no existía tal y como debería haber sido siempre.

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  2. Pingback: La Operación Medusa | El Universo de la Jeringa

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